Prepararse para tener hijos es un proceso que involucra múltiples aspectos de la vida. Lo primero que deben considerar los futuros padres es su estado de salud. Es recomendable que tanto la mujer como el hombre acudan a un chequeo médico completo antes de intentar concebir. Las mujeres deberían comenzar a tomar ácido fólico al menos tres meses antes del embarazo para prevenir posibles complicaciones, mientras que los hombres pueden evaluar la calidad de su esperma. Este paso previo ayuda a identificar y tratar cualquier condición que pueda afectar la fertilidad o el desarrollo del bebé.
Adoptar un estilo de vida saludable es fundamental cuando se planea tener un hijo. Ambos progenitores deben eliminar hábitos nocivos como fumar o consumir alcohol en exceso, ya que estas sustancias pueden dificultar la concepción y afectar el desarrollo fetal. Mantener una dieta balanceada rica en nutrientes, hacer ejercicio regularmente y controlar el peso son aspectos que aumentan las probabilidades de un embarazo saludable. Estos cambios no solo benefician la fertilidad, sino que también preparan el cuerpo para los desafíos físicos del embarazo y la crianza.
La planificación financiera es un aspecto fundamental al considerar la llegada de un bebé. Los padres que están por serlo deben revisar sus ingresos y gastos, teniendo en cuenta los nuevos gastos relacionados con tener un hijo: consultas médicas, pañales, vestimenta, cuidado infantil y, eventualmente, educación. Establecer un fondo de emergencia y analizar las pólizas de seguro médico puede prevenir situaciones complicadas en el futuro. Muchas parejas encuentran útil elaborar un presupuesto detallado que contemple tanto los gastos iniciales como los costos continuos en los primeros años del niño.