Una dieta balanceada para hámsters debe incluir 18% de proteínas (como grillos deshidratados), semillas de girasol y vegetales frescos (zanahoria, brócoli). Evitar cítricos y lechuga previene diarreas, común causa de muerte en estas mascotas.
El hábitat ideal requiere jaulas de 80×50 cm mínimo, con ruedas de ejercicio sin rejas (para evitar fracturas) y túneles de cartón no tratado. La limpieza semanal con vinagre diluido elimina bacterias sin químicos agresivos.
Expertos advierten contra la sobrepoblación: alojar más de un hámster por jaula deriva en estrés y canibalismo. Para enriquecimiento ambiental, esconder comida en cajas de huevo estimula sus instintos naturales de forrajeo.